PERU

Ollanta Humala : ‘El miedo no debe vencer a la esperanza’

El candidato de Gana Perú, Ollanta Humala, eligió el 5 de abril para su mitin de cierre en Lima, una fecha simbólica por la conmemoración del autogolpe de 1992 del ex presidente Alberto Fujimori.

“Los que defendemos el Perú tenemos que reafirmar que nunca repetiremos el cierre de un poder del Estado para apropiarse y perennizarse en el gobierno”, prometió ante los que le acusan de querer reformar la Constitución y seguir el modelo chavista.

Tras casi una hora de promesas de cambio y diálogo con el público, el ex comandante Ollanta Humala tenía en éxtasis a las más de 5000 personas que abarrotaban el martes por la noche la simbólica plaza Dos de Mayo, en el centro de Lima. Como acostumbra al final de sus mítines, se lanzó a la platea desde el escenario, dejándose llevar en hombros en señal de triunfo mientras la multitud coreaba al unísono “¡Ollanta presidente!”.

“El miedo no debe vencer a la esperanza”, fue su última arenga antes de dar el salto. Ollanta (“guerrero que todo lo ve” en quechua) ha captado a lo largo de su campaña el descontento de la población con el actual sistema económico, que a pesar ostentar índices de crecimiento superiores al 7%, ha consolidado la desigualdad en el país.

Con un plan de gobierno que promete recuperar la soberanía sobre los recursos naturales, renegociar tratados de libre comercio, pero también ambiciosos programas sociales para luchar contra la pobreza, su pase este 10 de abril a la segunda vuelta electoral parece asegurado.

“¿Quiénes tienen miedo al cambio?”, preguntó a su público, ante el griterío general. “Quienes vendieron el gas de Camisea”, contestó en referencia a la firma del contrato de exportación del gas del enorme yacimiento peruano durante el gobierno de Alejandro Toledo y Pedro Pablo Kuczynski, su ex ministro de Economía y hoy también candidato presidencial. “Los que quieren el continuismo son los que ya gobernaron el país, en el régimen más corrupto de los últimos 20 años“, continuó acusando al fujimorismo.

Culpa a los medios de fomentar el miedo

Para Humala, “el miedo entierra el corazón”. “Estamos viviendo la campaña del miedo, que se está viendo esta semana a través de titulares, calumnias y una serie de tergiversaciones a la realidad”, denunció sobre los medios que advierten que Perú será un satélite de Venezuela bajo su eventual gobierno.

Tras asegurar que respetará la libertad de expresión, pidió a los medios de comunicación que sean “puente entre el pueblo y sus gobernantes” y que asuman un rol fiscalizador “pero que no se crean que son los que tienen que marcar la agenda del pueblo peruano”.

La Plaza 2 de mayo, escenario de las principales luchas sociales desde hace décadas, lució atiborrada de gente desde las 6 de la tarde. Las bases del partido nacionalista peruano llegaban paulatinamente con sus pancartas con la ‘O’ símbolo de Ollanta en rojo brillante y sus banderas con los colores del Tahuantinsuyo, el imperio inca.

Los diferentes gremios asociados a la Central General de Trabajadores, especialmente el de los azucareros, en huelga en la plaza desde hace meses, hacían notar su presencia. También los reservistas del ejército, bases del movimiento ‘etnocacerista’, un pensamiento político que defiende la preponderancia de la raza cobriza y el pasado incaico que Humala lideró junto con su hermano Antauro hasta el ‘Andahuaylazo’. Hoy Antauro cumple condena por 25 años por la toma de la comisaría de Andahuaylas en 2005 y reniega del partido nacionalista que lidera Ollanta.

Transportistas, obreros de construcción civil, trabajadores textiles, mototaxistas y amas de casa respondían entusiastas a las preguntas de Ollanta Humala desde el escenario. Cuando su líder se lo pidió, levantaron la mano para pedir un cambio en el sistema. También para constatar que no tienen derechos laborales ni seguro médico, que pagan caro el gas que consumen y que el salario mínimo no les llega para poder alimentarse.

Frente a ellos prometió gas barato, un seguro universal de salud, la transformación del salario mínimo en un salario digno y planes de pensiones para los mayores de 65 años. También guarderías gratuitas para las madres que trabajan y desayunos y almuerzos gratis en las escuelas. (Fuente: Beatriz Jiménez, El Mundo)

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