PERU PRESIDENCIALES

Ollanta Humala y Keiko Fujimori serán los candidatos a la presidencia de Perú en segunda vuelta tras los comicios celebrados el domingo 10 de abril. Los últimos datos electorales otorgan el 30,45% de votos a Humala; para Fujimori un 23,16  y para Pedro Pablo Kuczynski, el 19,63.

Este escenario fue calificado por el escritor peruano Premio Noble de Literatura Mario Vargas Llosa como una elección entre el sida y el cáncer, pues considera que son dos candidatos populistas que pondrán en peligro el sistema peruano.

Un sistema que ha propiciado un crecimiento económico considerable en la última década, aunque mantiene a un tercio de los 30 millones de peruanos en la pobreza. Los discursos de los dos candidatos triunfadores se centraron en esa circunstancia y prometieron un reparto de la riqueza, aunque desde puntos de vista opuestos.

Humala busca calmar a los inversionistas y promete no cambiar el modelo económico

 

Ollanta Humala, luego de los resultados del domingo, ha prometido que no cambiará el modelo económico que ha mantenido al país en la senda de crecimiento en los últimos años, a pesar de las turbulencias internacionales. Humala, considerado un nacionalista, ha ofrecido a los inversionistas extranjeros que de llegar a la presidencia resolverá la “inestabilidad social” en el país y que trabajará para fortalecer las relaciones con Estados Unidos.

En declaraciones realizadas a Radio Cadena Nacional de Colombia (RCN), Humala, un ex militar nacido en Lima en 1963 y líder de Gana Perú, ha anunciado que su primer objetivo es lanzar un diálogo nacional y que para conseguirlo está dispuesto a hacer “muchas concesiones”.

“Vamos a mejorar las condiciones de inversión y vamos a resolver un grave problema que es la inestabilidad social (…) a través del diálogo y ello va a brindar seguridad a las inversiones”, ha dicho el aspirante presidencial a la emisora.

Humala, en las declaraciones a RCN, ha prometido corregir la “riqueza mal distribuida” que existe en Perú. “Perú es un país con muchas potencialidades. Esa mala distribución conlleva un problema serio: no permite la transformación del modelo económico y repercute en la calidad de vida de las familias peruanas. Eso hay que corregir”, ha dicho.

Otra cosa que ha querido dejar clara Humala es el distanciamiento que quiere marcar con el presidente venezolano, Hugo Chávez. “Estoy acostumbrado, curtido de que todo el mundo me pregunte por Chávez. Hay que respetar a los pueblos hermanos que llevan sus procesos (…) y exigir que los procesos de otros países también se respeten”, ha dicho Humala a RCN. “Vamos a hacer nuestro propio camino. Perú va a respetar a todos los países y respetar es no entrometerse en asuntos de otros. Hay que entender que cada país tiene su propia dinámica”, ha agregado.

El candidato se propone “afianzar y fortalecer” las relaciones con Estados Unidos, en caso de ganar la presidencia. A esas relaciones, subraya, “hay que darles un nuevo giro, acorde con el siglo XXI. Que sean más transparentes, más francas, con reciprocidad y entender que Estados Unidos es uno de los más importantes socios comerciales con el Perú. Se requiere de una relación en la que ambos países podamos ganar”.

 

El voto de Keiko

 

Lo que para la mayoría de peruanos sería un regreso al pasado y un suicidio colectivo, para un 23% sería el retorno del “mejor gobierno” que ha tenido el Perú. A pesar de que en 2009 su padre fue condenado a 25 años de cárcel por corrupción y crímenes de Estado, Keiko Fujimori se ha colocado en la segunda vuelta electoral y amenaza con ser presidenta del país gracias al apoyo de última hora de un sector de los votos de la derecha democrática, representada por la candidatura del economista Pedro Pablo Kuzcynski y el ex alcalde de Lima Luis Castañeda.

“El fujimorismo es un cóctel duro y amargo con ingredientes traumáticos de autoritarismo y restricción de las libertades, sufridos por la sociedad peruana durante una década”, describe a El Mundo el analista político peruano Luis Benavente. “Es una especie de fascismo que utiliza la fachada del neopopulismo”.

Pero para Keiko Fujimori, el movimiento de extrema derecha que encabeza “es un sentimiento”, como declaró a ELMUNDO.es durante la campaña electoral. “El fujimorismo son las obras, son los resultados”.

“Para mí el fujimorismo significó y sigue significando la reconstrucción del país y de la paz“, describe la congresista fujimorista Martha Moyano, hermana de María Elena Moyano, una luchadora social y feminista asesinada por Sendero Luminoso en el populoso distrito limeño de Villa El Salvador. “Para los asentamientos humanos significa desarrollo y posibilidades de tener una vida digna”, dice a ELMUNDO.es.

Los fujimoristas niegan las violaciones de derechos humanos (los llaman ‘excesos’) y minimizan bajo el argumento de que fueron ‘hechos aislados ‘a la mafia de corrupción fujimontesinista que sepultó a las instituciones del Estado.

“Así como derrotamos al terrorismo, lo haremos con la delincuencia“, es la frase que nunca falta en los mítines de Keiko, siempre acompañada de la promesa instaurar la pena de muerte para los violadores de menores.

Sus argumentos ponen los pelos de punta a las organizaciones de derechos humanos, al traer a la memoria las ejecuciones extrajudiciales del comando de aniquilamiento Colina. “Para los organismos defensores Derechos Humanos en el Perú la posibilidad de que Keiko sea presidente es la peor”, declara tajante a El Mundo Rocío Silva, Secretaria Ejecutiva de esta institución. “Representa a la mafia fujimontesinista y su triunfo el 5 de junio implicaría un retroceso en materia de derechos en el Perú y en América Latina”. (Con datos de Beatriz Jiménez El Mundo)

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