SALVADOREÑOS

El Tribunal Supremo Electoral resolvió este martes más de mes y medio de incertidumbre al decidir con tres de cinco votos posibles, que el Partido Demócrata Cristiano (PDC) y el Partido de Conciliación Nacional (PCN) desaparecen, a pesar de que la apelación de estas organizaciones debía resolverse con el concurso de al menos cuatro de los cinco magistrados, según el Código Electoral.

La decisión de este martes está argumentada en que la Sala de lo Constitucional emitió en abril una sentencia que ordenaba al TSE cancelar a las dos organizaciones de derecha, y que al TSE solo le correspondía operativizar un fallo que es inapelable. Por lo tanto, no procedía la aplicación del artículo del Código Electoral que otorga el derecho a apelación, que fue el que usaron los partidos en julio pasado cuando el Tribunal les notificó su decisión de cancelarlos.

Así parece terminar -de nuevo- la vida de los dos partidos más longevos del país que, entre ambos, suman 101 años de edad. Sin embargo, también parecieron morir en tres ocasiones anteriores y encontraron la manera de alargar su existencia.

En 2004, el Código Electoral establecía que un partido que no obtuviera al menos el 3% de los votos válidos en una elección presidencial, sería desinscrito. PDC y PCN no lograron superar el rasero y encontraron apoyo en un decreto legislativo, en una sentencia de la Sala de lo Constitucional de entonces y en una resolución del TSE la manera de seguir existiendo. En abril pasado, medio mundo dio por condenadas a muerte a ambas organizaciones debido a la sentencia de la Sala, pero casi de inmediato quedó claro que su existencia o desaparición iba a depender de lo que decidiera el TSE. El TSE, el 2 de julio pasado, decidió con tres votos la cancelación de los dos partidos, pero estos apelaron y luego fue imposible para el Tribunal reunir los cuatro votos necesarios para ratificar la decisión de desinscribirlos.

La decisión de este martes fue firmada por tres de los cinco magistrados. La resolución explica que la decisión es firme y que se sostiene en la orden vinculante que emitió la Sala de lo Constitucional en abril pasado. El TSE dice basarse en el artículo 235 de la Constitución, que establece que los funcionarios deben cumplir y hacer cumplir la Constitución antes de cualquier reglamento o ley secundaria que la contraríe. Sostienen que la orden vinculante de la Sala de lo Consitucional los obliga a no aplicar el artículo 80 numeral 5, ese que establece la votación de cuatro para emitir este tipo de resoluciones en apelación.

En el documento, el TSE también sostiene que dejar sin respuesta a los partidos vulneraría el derecho a la tutela de derechos electorales: “… dejar incontestado el recurso de revisión o las nulidades presentadas por los representantes legales del PDC (usa el mismo argumento en la resolución del PCN) constituiría una vulneración al derecho a la tutela jurisdiccional-electoral”. Los tres magistrados que votaron por la cancelación definitiva de los dos partidos aseguran que “no sería constitucionalmente válido dejar indefinido en el tiempo, la no resolución de los referidos recursos”.

El Partido Demócrata Cristiano fue fundado en 1960, mientras que el PCN surgió en 1961. Los pecenistas se preparaban a celebrar su medio siglo de vida este septiembre. A pesar de la cancelación, los dos partidos tienen ya avanzados sus procesos de renacimiento, con la única dificultad de que no podrán conservar sus nombres -porque lo prohíbe el Código Electoral- ni sus emblemas ni colores ni ningún distintivo que sea igual o similar a los de algún partido que hubiera existido en el año previo al inicio del proceso de inscripción.

El Partido de Conciliación Nacional ha mutado a Concertación Nacional, y su color azul ahora será más claro. Además, el símbolo de las manos estrechándose ha sido cambiado por uno en que las manos se están tomando de las muñecas. Al parecer el TSE encontró suficientes diferencias entre estas identificaciones y las del ahora desaparecido PCN. En la Democracia Cristiana, sus dirigentes están en proceso de inscribir al Partido de la Esperanza. (Fuente: Sergio Arauz, El Faro)

 

 

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