EL SALVADOR

 

POR:KATYA GÁLVEZ

 

PAG 12  A pesar que en 1992 se inició el proceso de paz y democracia en El Salvador, 25 años más tarde, el país se enfrenta a una nueva guerra. Esta vez no se trata de violencia militar ni paramilitar. No es ningún movimiento insurgente o guerrillero, no luchan por derrocar al gobierno legalmente establecido. Sin embargo, estos grupos sociales, mejor conocidos como pandillas o “maras” exigen un diálogo y negociación.

Estos grupos delincuenciales, se constituyen en la actualidad como los principales responsables de la grave crisis de violencia que acecha a El Salvador.  En los últimos años, las “maras” se han ido adueñando de diversos puntos del país. Tal y como sucedía en la guerra con el ejército y la guerrilla, estos grupos pelean por territorialidad.

Entre líneas se maneja que buscan crear un partido político, para competir en las próximas elecciones.

En la actualidad, luego de poco más de dos décadas de una presunta paz alcanzada, la principal pandilla en El Salvador -MS13- que aglutina a poco más de 30 mil miembros y que por varios años se han encargado de asesinar, extorsionar, reclutar  y secuestrar sin ninguna misericordia, está pidiendo al gobierno crear una mesa de diálogo que permita llegar a un acuerdo para frenar la escalada de violencia, de la cual ellos mismos son responsables.

Sumado a esto la fracción Sureños de la pandilla Barrio 18  mostró su respaldo a la propuesta de negociación que la Mara Salvatrucha -13 (MS-13) lanzó al gobierno. Esta última propone la discusión de una posible desarticulación de la organización a cambio de programas de reinserción para sus miembros, mientras que el Barrio 18 ofrece el desmontaje de extorsiones y la localización de los cadáveres de las personas desaparecidas por su estructura. Esta información fue publicada en un periódico digital salvadoreño.

El vocero de los Sureños fue más allá respecto a la mesa de diálogo y expresó la posibilidad de que se conforme una comisión que incluya la participación de las Naciones Unidas.

 

OPINIONES DIVIDAS

Ante el ofrecimiento de un posible diálogo por parte de estos grupos pandilleriles, han surgido diversas opiniones por parte de los partidos políticos salvadoreños. El partido en el gobierno, FMLN mantiene su postura de cerrar las puertas al diálogo con estos grupos y reiteran que -el Presidente Salvador Sánchez Cerén- aclaró desde que asumió su mandato que su gobierno no negociaría con criminales.

Por su parte, el resto de fracciones legislativas -GANA y PDC- se mostraron flexibles ante posibles conversaciones con las pandillas.

El principal partido de oposición, ARENA, tiene una opinión dividida respecto al tema. El máximo dirigente de este instituto político, Mauricio Interiano,  se pronunció  en contra, mientras que otros miembros del mismo partido aplaudieron la propuesta y están dispuestos a apoyarla.

ARENA criticó fuertemente a Mauricio Funes por haber entablado en su administración una tregua con las pandillas.

Otros sectores de la sociedad salvadoreña, como la Iglesia Católica se han pronunciado a favor de un posible diálogo. El obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez hizo un llamado a “dar muestras de confianza” ante una negociación. Incluso se atrevió a agregar que el Papa ha indicado que la Iglesia debe estar presente en un proceso de diálogo.

 

ACUERDOS DE PAZ

En la época de los años 80, las fuerzas insurgentes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) luchaban contra la Fuerza Armada de El Salvador para frenar una serie de actos represivos por parte del Estado. El deterioro en las condiciones de vida del pueblo salvadoreño y una crisis estructural de injusticia y opresión fue la raíz del conflicto civil.

El 16 de enero de 1992, se firmaron los Acuerdos de Paz que pusieron fin a la guerra de 12 años en El Salvador. Esto se logró luego de varios diálogos entre el ejército y la guerrilla. Finalmente, ambos bandos decidieron bajar las armas y parar el derramamiento de sangre que por más de una década se apoderó del país y dejó alrededor de 75,000 muertos.

El accionar de las pandillas sobrepasó ya las muertes dejadas por la guerra civil en El Salvador. En 2016 se contabilizan más de cinco mil muertes dejadas por el accionar de estos grupos. A la fecha sobrepasan trescientos muertes, en lo que va del presente año.

La población civil está dividida en cuanto a negociar con las pandillas para frenar la escalada de violencia en el país.

El presidente estadounidense Donal Trump ha dicho que trabajará fuertemente para apoyar a Centroamérica en el combate de las pandillas. “No podemos hablar con alguien que le tiene la pistola al cuello a la población”, dijo por su parte Oscar Ortiz, vicepresidente de El Salvador.

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