Un día sin inmigrantes

February 20, 2017

PROTESTA

Un día sin inmigrantes

  Muchos negocios en varias ciudades de los Estados Unidos no abrieron, los compradores no llegaron  y los trabajadores descansaron este jueves 16 de febrero en un gesto de respaldo a la convocatoria que se viralizó en las redes sociales pero de la cual se desconoce exactamente quién la gestó.

“En apoyo a todos los inmigrantes estaremos cerrados (el) jueves”, se leía en algunos rótulos pegados en puertas de varios negocios”. Sus dueños apoyaron la convocatoria hecha por redes sociales con el fin de protestar contra las medidas migratorias del nuevo gobierno de Donald Trump y mostrarle la importancia de los inmigrantes en Estados Unidos.

En Manassas, Virginia, los negocios que tienen mayor demanda por la comunidad latina, como supermercados, restaurantes, salas de belleza, envíos de dinero, etc. cuyos propietarios son latinos, cerraron sus puertas.

El llamado que se viralizó con el transcurso de los días por las redes sociales con la consigna “no ir a trabajar, no abrir nuestros negocios, no comprar en tiendas o por internet, no comer en restaurantes, no comprar gasolina, no ir a clases, no mandar a nuestros hijos a la escuela”. Pero en ciudades de todo el país, desde Austin hasta Washington DC, algunos negocios –especialmente restaurantes que suelen emplear una gran cantidad de inmigrantes– decidieron no abrir como gesto de respaldo.

“Es una manera de demostrar que como latinos tenemos un poder económico muy importante dentro de la comunidad y que no lo pueden dejar de lado simplemente por iniciativas o leyes que no tienen ni pies ni cabeza”, dijo Paul Castillo, gerente de la taquería Arandinas, en el norte de Austin, Texas, en alusión a las órdenes ejecutivas y medidas migratorias de Trump que han sembrado el miedo entre los inmigrantes hispanos.  Decenas de personas también marcharon por calles de algunas ciudades.

En Washington DC y en Chicago, otros propietarios que apoyaron este jueves son los famosos chefs José Andrés, quien afrontó una demanda de Trump por cancelar un plan para abrir un restaurante en un hotel de Washington, y Rick Bayless. El español José Andrés explicó a Univision Noticias que cerró sus locales para decirle a la administración del empresario convertido en político que “formamos parte del ADN de América. América no puede funcionar sin nosotros”.

Bayless, por su parte, afirmó en un comunicado que “durante décadas hemos sido un lugar que ha acogido, respetado y promovido a nuestro personal inmigrante”.

No está clara la magnitud que alcanzará esta jornada, pero en Washington DC otros 60 restaurantes cerraron de forma total o parcial. En Philadelphia, los trabajadores latinos y de otras comunidades de inmigrantes apoyaron el llamado, mientras que en Chicago y Nueva York otro puñado de restaurantes lo secundaban, como Eataly, que apoyó públicamente la protesta junto al hashtag #WeWereAllImported (todos fuimos importados).

Un negocio en Norristown, Pennsylvania, invitó a Trump a escuchar las historias de al menos dos inmigrantes. “No más odio, no más detenciones, no más injusticia. Todos tenemos derecho a disfrutar el fruto de nuestro trabajo y la libertad”, se lee en una cartulina pegada en la entrada del salón de bellaza. ” Mr. President, I invite you to listen at least 2 stories of immigrants (Sr. presidente, lo invito a que escuche la historia de al menos dos inmigrantes)”, se lee en otro.

La protesta que se extendió por todo el país nació tras las primeras medidas migratorias anunciadas por el incipiente gobierno de Trump: la ampliación del muro fronterizo y el retiro de fondos a ciudades santuario, entro otros.

“Los inmigrantes son el alma de la industria de restaurantes”, dijo Saru Jayaraman, cofundador de Restaurant Opportunities Centers United (ROC), grupo nacional de apoyo para los trabajadores de restaurantes con sede en Nueva York.

El propietario de restaurantes e inmigrante mexicano Uzziel Arias dijo que cerrará las cuatro ubicaciones de Los Charrito en Nueva Jersey. Los Charritos emplea a cerca de 60 personas, todas ellas inmigrantes o descendientes de inmigrantes, dijo Arias. Planea pagar a todos el sueldo de su día normal el jueves. Estima una pérdida de alrededor de 20.000 dólares en ingresos. “Debido a la economía en este momento, lo último que deberíamos hacer es cerrar el negocio”, dijo Arias, “Pero hacer lo que crees es más importante que todo el dinero del mundo”. (Con datos de Univision.com)

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