EL EVANGELIO EN MARCHA- PERLAS DEL ALMA

Paciencia: la esencia del amor

Por: Francisco Aular (faular@hotmail.com)

 

El diccionario nos ayuda a comenzar hoy, esa cualidad del fruto del Espíritu que se llama, paciencia: “Capacidad para sufrir o soportar las penas y los infortunios sin perturbarse…capacidad para hacer trabajos minuciosos o pesados…calma y tranquilidad cuando se espera algo que se desea”…Sin embargo, en el lenguaje corriente, usted y yo sabemos que empleamos la palabra paciencia para designar la capacidad que un cristiano tiene para esperar, sin dañar su salud: el tráfico vehicular en sus horas pesadas; esperar al cónyuge que termine de arreglarse para no llegar tarde a la iglesia; la conversaciones de los hijos en el teléfono, cuando estamos esperando una llamada urgente; en la fila del supermercado o en la sala de espera del médico. Entonces, nos provoca orar: “¡Señor dame paciencia, pero dámela rápido!”…

¿Cuál es la fuente de la paciencia? Diremos que es el amor “ágape” el amor de Dios en nosotros por el poder del Espíritu Santo, por eso, la paciencia es parte del fruto espiritual producido por Él: “En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas” (Gálatas 5:22-23 NVI).

El apóstol Pablo escribió a los romanos y le señaló que Dios es la fuente de la paciencia: “Aunque, en realidad, es Dios quien nos da paciencia y nos anima. A él le pido que los ayude a ustedes a llevarse bien con todos, siguiendo el ejemplo de Jesucristo” (Romanos 15:5 La Biblia en lenguaje actual)

Una de las grandes verdades bíblicas es que la paciencia, como el o los dones que Dios nos da, y el fruto del Espíritu nos viene por medio del nuevo nacimiento. Esta virtud divina ya vive en el creyente y lo que tenemos que hacer es aprender a desarrollarla hasta que llegue a niveles altos. El corazón que es productivo para Dios, sin duda dará buenos frutos: “Las semillas que cayeron en buena tierra representan a los que oyen el mensaje de Dios y lo aceptan con una actitud obediente y sincera.

  Estos últimos se mantienen firmes y sus acciones son buenas” (Lucas 8:15 la Biblia en lenguaje actual) No obstante, esta verdad, la paciencia puede brotar durante el tiempo de las pruebas, las tribulaciones y las circunstancias de nuestra vida humana: “Pero también nos alegra tener que sufrir, porque sabemos que así aprenderemos a soportar el sufrimiento. Y si aprendemos a soportarlo, seremos aprobados por Dios. Y si él nos aprueba podremos estar seguros de nuestra salvación.

  De eso estamos seguros: Dios cumplirá su promesa, porque él nos ha llenado el corazón con su amor, por medio del Espíritu Santo que nos ha dado” (Romanos 5:3-5 la Biblia en lenguaje actual) Santiago nos dice también: “La prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falta cosa alguna” (Santiago 1:3-4 RV60).
El genuino creyente en Dios sabe que la prueba no sobreviene por casualidad: “En el crisol se prueba la plata y en el horno se prueba el oro,  pero al corazón lo prueba el Señor” (Proverbios 17:3 NVI) Esos que predican de que el cristiano no sufre, están negando, uno de los aporte mas bellos del cristianismo: aprender a confiar absolutamente en Dios. La paciencia es una virtud que el cristiano debe mantener, mientras espera la Segunda Venida de Cristo.

Nosotros no podemos explicar suficientemente por qué el ser humano sufre, pero si podemos usar el sufrimiento para confiar en Dios: “Ustedes no han pasado por ninguna tentación que otros no hayan tenido. Y pueden confiar en Dios, pues él no va a permitir que sufran más tentaciones de las que pueden soportar. Además, cuando vengan las tentaciones, Dios mismo les mostrará cómo vencerlas, y así podrán resistir” (1 Corintios 10:13).

Se puede decir que la paciencia en un verdadero discípulo de JESÚS, es la confianza en Dios, la certeza de que Él nos ama como un Padre Todopoderoso y perfectamente sabio que es; por consiguiente, aunque en los primeros días de la prueba, tenga la tentación de preguntarle a Dios: “¿Por qué a mí?” Que lo puede llevar a la depresión. Por el contrario, usted clama a Dios  en medio de la prueba, se levanta y le dice a su Padre amoroso: “¿Qué quieres conmigo, Señor?”. La paciencia entonces, cobra un carácter activo y se convierte en esperanza. Así descubre el amar a Dios sobre todas las cosas, por eso, la paciencia es la esencia del amor.
Oración:
PERLA DE HOY: Las pruebas y la paciencia, pueden ser el camino que Dios utiliza para llevarte hacia el triunfo.

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