EL EVANGELIO EN MARCHA- PERLAS DEL ALMA

“Y Dios hizo a la mujer”

Por: Francisco Aular (faular@hotmail.com)

Y de la costilla que el SEÑOR Dios había tomado del hombre, formó una mujer y la trajo al hombre. Génesis 2:22 (LBLA)

 

  En algunos calendarios de nuestras iglesias y convenciones de nuestra obra, marzo es el mes de la mujer. Me uno a este homenaje porque ellas han sido la musa inspiradora para poemas, canciones, y las distintas manifestaciones artísticas que el hombre ha realizado a través de la historia, pero también ha sido objeto de bromas, injusticias y abusos. Al leer la Biblia nos encontramos que allí la mujer es reina en los palacios, en su casa, guerrera en el campo de batalla para defender a la patria, modelo para otras mujeres y ejemplo para sus hijos y alabada por un esposo agradecido. En fin, bien merecido el lugar que muchas de las mujeres ocupan en el campo de la extensión del Reino de Dios en este mundo. ¡Ellas se merecen mucho más pero están allí para continuar esa labor que ningún otro ser humano puede realizar!
Creo que fue San Agustín quien dijo: “Dios creó a la mujer de la costilla del hombre, no la hizo de la cabeza, para que no estuviera por encima de él, no la hizo de los pies, para que no fuera pisoteada por él, la hizo del costado para que él la protegiera y de cerca del corazón para que la amara. La hizo de un lado para que caminaran juntos complementándose el uno al otro.” ¡Este es el sentir del Cristianismo sobre la mujer! Porque fue JESÚS quien la involucró dentro de las actividades de la iglesia desde su fundación. La religión de la época del Señor consideraba a la mujer muy inferior al hombre. En lo civil tanto para los romanos como para los griegos, la mujer era una cosa, era propiedad del esposo sobre la cual el hombre ejercía derechos totales. Sin embargo, JESÚS rompió definitivamente con ese estatus de la mujer en aquellos días.

En efecto, aunque todos los apóstoles eran hombres, en la historia temprana de la iglesia, la mujer juega un papel tan importante que el apóstol Pablo dice: “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:28 RV60). ¡JESÚS derribó para siempre las barreras sociales en el ámbito de la iglesia local! Sin embargo, para evitar el caos social y psicológico es necesario que en el hogar cristiano el hombre siga siendo la cabeza de la familia, eso sí, como dijo el apóstol Pedro: “De la misma manera, ustedes maridos, tienen que honrar a sus esposas. Cada uno viva con su esposa y trátela con entendimiento. Ella podrá ser más débil, pero participa por igual del regalo de la nueva vida que Dios les ha dado. Trátala como es debido, para que nada estorbe tus oraciones” (1 Pedro 3:7,NTV). Esto debe estar claro en un hombre cristiano nacido de nuevo, hombre, no eres un sargento y tu familia soldados para demandar obediencia absoluta; tampoco debes eludir tus responsabilidades para con tu esposa e hijos; una mujer es completamente feliz al lado de un hombre que la ama, valora, respeta y cuida, como lo que es, una joya preciosa de mucho valor.

Aunque la iglesia ha tratado mucho mejor a la mujer que el mundo secular a través de la historia, hoy me regocijo al ver el papel de liderazgo a nivel mundial de las mujeres en la vida secular. Las encontramos en todas partes adonde vamos, y en los ámbitos en que se desenvuelven no sólo adornan el lugar, sino que son exitosas. ¿Por qué está ocurriendo esto? Algo me dice que nuestro Creador, al designar desde el principio al hombre y la mujer juntos, como representantes y embajadores de Dios para cuidar de su creación, nos vuelve a decir: “Sean fructíferos y multiplíquense. Llenen la tierra y gobiernen sobre ella. Reinen sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que corren por el suelo” (Génesis 1:28 Nueva traducción viviente).

La mujer es un ser humano especial creado para ser complemento del hombre, y desde allí, ser uno. Siempre listos para cambiar, influenciar e impactar, en pos de la paz y la justicia en esta tierra. Por eso, cuando Dios vio al hombre solo en medio de aquel jardín hermoso, dijo, le voy a poner el adorno final para que él esté feliz y completo… “y Dios hizo a la mujer.”

PERLA DE HOY: Amar a la esposa como Cristo amó a la iglesia es la manera de dar testimonio del amor de Dios en nosotros.

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