EL EVANGELIO EN MARCHA

El papel de la iglesia local en el evangelismo

 

Por: Mez McConnell*

  Si estamos comprometidos con la evangelización motivada por la doctrina de la elección de Dios, entonces el mejor lugar para que esto ocurra tiene que ser la iglesia local.

A medida que los cristianos van al mundo con el mensaje del evangelio, somos llamados a bautizar a las personas en la iglesia. Es dentro de ese cuerpo local que cada miembro encuentra su función dentro del reino de Dios para el beneficio del otro. El evangelismo existe para ampliar el reino de Dios y hacer crecer la iglesia tanto global como localmente. En el Nuevo Testamento vemos que toda la predicación viene de la iglesia, así como se expresa en las iglesias locales, ya sea en Antioquía, Corinto, Éfeso o en cualquier otro lugar.

Todos los convertidos fueron agregados a las iglesias. Todos los predicadores estaban sujetos a la disciplina de las iglesias y, si viajaban al extranjero, fueron enviados por una iglesia. Ni siquiera el gran apóstol Pablo fue sin ser enviado o de forma independiente. Él y Bernabé, después de la oración y el ayuno, fueron enviados por la iglesia en Antioquía y a esa iglesia regresaron e informaron después de sus viajes.

Con frecuencia nuestro evangelismo puede reducirse a un “curso” o un “evento” al que invitamos a nuestros amigos y vecinos. Gran parte de lo que pasó en la evangelización de Niddrie, lugar en el cual sirvo, cuando llegué por primera vez fue lo habitual: tratados, tal vez llamados de puerta a puerta, el peculiar “evento especial con el orador invitado” y una invitación al servicio dominical. Ninguna de estas cosas es necesariamente mala, pero simplemente no funcionaban en nuestro contexto. Los cristianos estaban haciendo lo que hacen los cristianos y eso era introducir estos medios usados y probados de evangelización y aplicarlos a un área cuya cultura no entendían. Y debido a que la gente no respondió a los esfuerzos, todo fue ignorado y denominado como “los días de las cosas pequeñas”. Los creyentes se dedicaron a sus asuntos, felices al saber que estaban haciendo su parte y los mundanos solo eran duros de corazón, rebeldes y, bueno, mundanos.

La batalla, en los primeros días, era hacer que la gente viera ese evangelismo como una forma natural de vida y conversación diaria. No fue fácil.

Cuando dejamos de distribuir folletos, tocar puertas y cantar himnos en la calle, fui acusado (dicho por algunos) de matar el “evangelismo y el evangelio”. Sin embargo, cuando animé a estos mismos creyentes a que se involucraran con las personas del lugar, a que averiguaran qué preguntas se estaban haciendo (y aún están), a involucrarse en sus vidas y compartir su fe con ellos naturalmente, fui tratado como una especie de liberal moderno, emergente, rebelde. El punto es que, cuando llegué al barrio por primera vez, muchos creyentes (dentro y fuera de Niddrie) me dijeron que era un lugar “duro” espiritualmente, “un cementerio espiritual”. ¿Por qué?

Generalmente, porque la gente local no estaba respondiendo al “evangelismo” de la iglesia. Sin embargo, la realidad era que la gente estaba espiritualmente hambrienta y estaba, de hecho, tras cualquier liturgia extraña vieja en un esfuerzo por apaciguar su inclinación cultural sobrenaturalista (ignorada como mundanalidad por aquellos que se molestaron en descubrir este pedacito de información). A veces olvidamos que el evangelismo se trata tanto de escuchar y observar como de hacer el llamamiento (Hch. 17). El problema es que el evangelismo y el discipulado requieren enormes cantidades de tiempo y esfuerzo que muchos creyentes no están preparados para dar. Muchos cursos en el mercado se pueden hacer en cuestión de semanas, pero el tiempo promedio que hemos tenido que pasar con nuestros recién convertidos ha sido alrededor de 12 a 18 meses repasando lo básico una y otra vez. ¡Ese es solo el comienzo de nuestro viaje espiritual en Cristo juntos!

Aseguramos que la comunidad en la cual servimos es tan difícil o más difícil que la comunidad de afuera. Le estamos pidiendo a la gente dejar vínculos de mucho tiempo, así que es mejor que tengamos algo más que reuniones a las cuales asistan. Ama a la gente y escúchala. Es mejor que cualquier curso o estrategia que conozco. Todo desde un evangelio centrado en la comunidad de la iglesia. (*Mez McConnell, es el pastor principal de Niddrie Community Church (Edinburgh, Escocia).

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