Reconciliación eterna

February 4, 2018

EL EVANGELIO EN MARCHA

Reconciliación eterna

Por: Rev. Ricardo Carrillo

LAS RELACIONES VERDADERAS: LECTURA BIBLICA: SALMO 55:1-14

 

INTRODUCCION.

En estas semanas estamos desarrollando la serie llamada La Verdadera Relación, y estamos aprendiendo como tener relaciones significativas, porque todos  tenemos que admitir que tenemos esa necesidad de relacionarnos unos a otros. Dios nos ha diseñado, para vivir en comunidad. Sin embargo, a pesar que necesitamos esas  relaciones significativas, esas relaciones verdaderas, vez tras vez, nos encontramos con problemas con nuestras relaciones interpersonales, nos encontramos con conflictos, nos encontramos con problemas, nos encontramos con divisiones, ¿qué podemos hacer?

 

ILUSTRACION

Desde del año 1991 al 1993 hicieron un experimento, este experimento se llamó,  “Diosfera Uno” y el objetivo de este experimento era duplicar las condiciones de vida de una manera artificial, en un recinto especial, donde reunían a una serie de científicos, para buscar recrear lo que sería condiciones de vida, pensando en lo que sería vivir fuera de la atmosfera terrestre, por ejemplo la Luna, Marte y otros planetas.

Para esto eligieron a ocho científicos, y estos científicos eran los mejores en sus especialidades, en sus conocimientos, pasaron por pruebas de tipo académico, pasaron por pruebas psicológicas, físicas y de todo tipo de exámenes para probar que estos científicos eran los mejores del planeta.

Cuando comenzó el experimento, pasaron los meses y hubo algunas dificultades técnicas con algunas de las pruebas que tenían que llevar a cabo, pero luego se supo en la historia de este experimento, que hubo más problemas, desde los primeros meses empezaron los conflictos, divisiones, discusiones de corte científico.

De pronto se empezó a resquebrajar al grupo por completo, empezaron discusiones más fuertes, al final de este experimento los ocho científicos se habían dividido en dos grupos y ningún grupo hablaba al otro, estaban totalmente incomunicados; al iniciar eran compañeros íntimos, pero cuando terminaban, lo hacían como enemigos implacables.

Como es la naturaleza humana, como es el hombre, siempre tenemos grandes problemas en nuestras relaciones interpersonales, pero hay que recordar que en este tema de los conflictos, de las ofensas, de los problemas, de las relaciones fracturadas, ¡todos somos víctimas y a la vez victimarios.

“La bolsa del dolor” él dice que la bolsa del dolor son todas esas cosas que cargamos encima de nosotros, heridas, dificultades, conflictos, que hemos ido acumulando a lo largo de los años, permíteme referirme a algunas de ellas:

 

EL INCUMPLIMIENTO DE UNA PROMESA

Cuantas amistades han terminado por promesas que no se cumplieron, algunas son promesas pequeñas, otras son más grandes; Te devuelvo tu libro la próxima semana, jamás lo devuelve; Préstame, mañana te pago. Pero hay promesas mas grandes: Te amaré para siempre, promesas que no se cumplen; cuantas relaciones se destruyen por este incumplimiento de promesas.

La violación de la confidencialidad. Todos tenemos historias que contar sobre esto, le contaste algo a alguien, y esa persona le contó a alguien más, era un secreto, se suponía que esta persona tenía que guardarlo dentro de su corazón, pero en vez de eso, lo divulga y lo cuenta a otros.

 

HERIDO Y DECEPCIONADO

El rechazo personal puede tomar muchas formas, el rechazo que tiene que ver con prejuicios, discriminación, en la educación, en lo social, en lo económico, racismo y muchas cosas más.

Pero cada vez más vemos en nuestra sociedad, que ciertas personas, rechazan a otras personas y esto se puede dar en todos los ámbitos de la vida. Muchas veces experimentamos el rechazo personal.

La acusación falsa, cuantas personas han sufrido acusaciones y calumnias; El maltrato, cuantas palabras duras, hemos recibido en la vida, palabras duras que te han herido, difíciles de procesar, algunos desde la niñez con sus padres, otros en la educación escolar, en la universidad, y han quedado dañados y cualquier llamada de atención les afecta.

Esta bolsa del dolor está compuesta por una variedad de cosas, heridas que todavía están abiertas, cuantas cosas tenemos allí, en nuestra bolsa del dolor.

 

LA IMPORTANCIA DE PERDONAR

Siempre cuando hablamos del mensaje de la cruz del calvario, hablamos de la importancia de perdonar, porque una persona perdonada por Dios, es una persona que perdona. Dios nos ha perdonado tanto, que nosotros debemos perdonar, claro que cuando escuchamos este tipo de mensaje, cuando Cristo habla de perdonar a nuestros enemigos, nosotros decimos, eso es bueno, eso suena correcto.

Sin embargo cuando los heridos somos nosotros, estas palabras que son tan correctas, de pronto se hacen difíciles para obedecer, hasta podemos pensar que estas palabras que Jesús menciona, son un idealismo, no se aplica a nosotros, pero déjame decirte que lo que Jesús enseñó, es para vivirlo día tras día; y ¿Cómo podemos hacerlo? ¿Cómo vivir permanentemente perdonando? y librarnos de este peso de la Bolsa del dolor. Ese el camino de la reconciliación.

 

LA RECONCILIACION.

El autor Philips Yancey habla de LA RECONCILIACIÓN Y EL PERDÓN ES “ROMPER EL CICLO DE LA FALTA DE GRACIA”

 

Pero la reconciliación implica pasos prácticos en nuestra  vida, ir por el camino de la reconciliación implica que tenemos que tomar algunas decisiones. No solo es un deseo, sino que debe reflejarse en actitudes; es un camino difícil, pero es el camino del Señor.

Vamos a ver CUATRO pasos que tenemos que hacer para transitar en ese camino de la reconciliación, el primero es:

 

RECONOCE TUS SENTIMIENTOS DELANTE DE  DIOS

El gran problema de las crisis que atravesamos es que no queremos reconocer lo que nos está sucediendo, queremos tapar el sol con un dedo, como se dice comúnmente; queremos estar en una negación constante, cuando en verdad estamos heridos, estamos dañados, cuando en verdad hemos sido afectados y tenemos una herida allí que no nos permite disfrutar de una relación plena con los demás, con nuestras familia, con nuestros compañeros de trabajo, de estudios, con nuestros hermanos.

Lo primero que tenemos que hacer es reconocer delante de Dios nuestros sentimientos y también delante de nosotros mismos y para esto existe la oración. Permíteme darte un ejemplo, con el rey David, a él lo conocían como: el dulce cantor de Israel.

David siendo rey, sufrió una gran cantidad de conflictos personales, tuvo muchos problemas con distintas personas; en el salmo 55 David se expresa como un artista, él era un rey pero también era un artista, David componía canciones y como todo buen artista, él en esas canciones reflejaba sus vivencias y sus sentimientos; a esas canciones de David se les conoce con el nombre de Salmos.

Una de esas canciones es el salmo 55, algunos fragmentos dicen “Dios mío, no me des la espalda; presta oído a mi oración. ¡Atiéndeme!¡Respóndeme! Estoy angustiado, y no encuentro paz”  V.1-3

Qué manera tan grafica de expresarse delante de Dios, ¿Qué está pasando con el rey David, que viene con este clamor? ¿Qué pudo haberlo afectado para que venga al Señor de esa manera? Él dice, Señor, por favor ¡atiéndeme! ¡Respóndeme!  Estoy angustiado, no encuentro paz, estoy intranquilo, fíjate desde el Verso 12.

“¡Amigo mío, hasta tú me has ofendido! Tú, que eres igual que yo, tú, que eres como mi hermano, y que ibas conmigo al templo. Si otro me hubiera insultado, lo podría soportar; si otro me hubiera humillado, podría esconderme de él.” Vs 12-14.

El dolor de David fue provocado por la traición, el dolor de David fue provocado por la decepción y la peor de las decepciones, de la persona de la cual esperamos todo lo contrario. Aquel que se supone tiene que estar contigo y te  deja, aquel que se supone debe amarte y no te demuestra el amor, aquel que se supone debe estar a tu lado y te abandona.

Por eso dice: Si otro me hubiera insultado, lo podría soportar, de un enemigo lo puedo soportar, pero de un amigo eras como mi hermano. Tú que ibas conmigo a la iglesia, estábamos juntos en el ministerio, tú me has hecho esto, que tal dolor el que lleva David.

Pero David no lo guarda, más bien lo incluye en esta oración a Dios, él se lo dice al Señor, y en este proceso nos da también un ejemplo de cómo debemos actuar, además nos ilustra, como es la naturaleza humana, mira lo que dice los vs 19-21.

Dios, el rey eterno, humillará a mis enemigos, son gente que nunca cambia, ni sabe honrar a Dios; amenazan a sus amigos y nunca cumplen sus promesas. Dentro de ellos sólo piensan en pelear, sus palabras son amables y suaves como la mantequilla; ¡Son más suaves que el aceite, Pero más cortantes que un cuchillo! Salmo 55:1-3, 12-14, 19-21 (BLS).

Siempre cuando leemos un salmo así, se nos viene a la mente, a nuestros enemigos, a los que nos han hecho daño. Pero también, como hemos dicho nosotros mismos, consciente e inconscientemente les hemos hecho daño a otras personas.

Quizás hemos decepcionado a un amigo, a un familiar, cuál es tu condición ¿estás herido?, díselo a Dios. ¿Estás decepcionado de alguien?, Díselo a Dios. ¿Te han traicionado?, Díselo a Dios, no lo guardes, ábrele tu corazón, dile cómo te sientes, él te comprende. Recuerdas a Judas, el Señor eligió a 12 para que caminaran con él y Judas lo traicionó, él sabe lo que es estar decepcionado, él sabe lo que es ser traicionado, él supo lo que es ser rechazado, él sabe todas nuestras experiencias; Él vino a la tierra para identificarse contigo y conmigo y por eso podemos decirle: Señor aquí está mi vida, aquí esta lo que queda de mi vida, esa vida rota por mis desobediencias, esa vida destrozada por favor cámbiala y en esa actitud de oración podemos decirle al Señor y mostrarnos tal como somos.

Si queremos  ir por el camino de la reconciliación, en primer lugar tenemos que reconocer nuestros sentimientos delante de Dios.

SIGUE LA PROXIMA SEMANA

 

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