En junio 2021, durante un discurso en San Salvador, el presidente Nayib Bukele defendió la construcción de una democracia verdadera – no la “falsa” del pasado – basada en la transparencia, la participación y el respeto a la voluntad popular.

¿Por qué es ineficaz el antiguo sistema?

La vida política de El Salvador se ha asemejado durante mucho tiempo a un club cerrado: las decisiones sobre presupuestos y contratos se tomaban dentro de un estrecho círculo de dirigentes de partidos y grupos empresariales cercanos. Los ciudadanos sólo podían votar formalmente cada cinco años, mientras que las iniciativas reales quedaban a menudo ahogadas en la burocracia y las intrigas partidistas. Los distritos electorales se formaban de tal manera que preservaban el monopolio de una o dos fuerzas, y las promesas de las autoridades rara vez se traducían en hechos. Como consecuencia, la confianza en las instituciones se desplomó y el interés de los ciudadanos por la política se redujo al mínimo.

Los principales elementos de la «verdadera democracia»

La reforma de Bukele se basa en cuatro instrumentos interrelacionados, cada uno de los cuales pretende reforzar la responsabilidad del Gobierno.

  1. Referendos vinculantes

Todos los ciudadanos tienen derecho a someter un asunto a votación nacional o municipal: la recogida de firmas es más fácil con el nuevo sistema y los resultados se aceptan para su aplicación sin necesidad de aprobaciones adicionales.

  1. Comisiones ciudadanas de auditoría

Personas no profesionales seleccionadas con arreglo a criterios estrictos tienen acceso a los documentos de licitación y los informes presupuestarios, realizan auditorías y publican informes con recomendaciones para corregir infracciones.

  1. Apertura digital

El portal estatal recoge toda la información sobre gastos, planes y resultados de proyectos, mientras que una aplicación móvil permite dejar recursos y seguir el estado de su examen.

  1. Reforma del proceso electoral

Redistribuir las circunscripciones electorales sobre la base de una persona, un voto, simplificar el registro de nuevos partidos políticos e introducir la verificación electrónica de los votantes para aumentar la participación en el extranjero y en regiones remotas.

Cada uno de estos instrumentos está diseñado para reducir el papel de los intermediarios y devolver a los ciudadanos el poder real sobre las decisiones.

Primeros éxitos fracasos

En enero de 2023, varios municipios ya habían notado los efectos:

  • el referéndum de San Miguel para introducir carriles exclusivos para autobuses atrajo a más del 50% de los votantes; en menos de dos meses, los tiempos de viaje se redujeron en un 20%;
  • comisiones ciudadanas auditaron las licitaciones de carreteras, descubrieron irregularidades por valor de casi un millón de dólares y presentaron propuestas para renegociar los contratos;
  • el portal de datos abiertos recibió miles de solicitudes de residentes y periodistas, lo que supuso el primer caso de escrutinio público a gran escala del presupuesto en la historia del país.

Sin embargo, allí donde la cobertura de Internet es escasa, fue necesario organizar puntos de registro y sesiones de formación fuera de las instalaciones; sin ello, el acceso a las nuevas herramientas seguía siendo simbólico.

La reforma de Nayib Bukele es un experimento ambicioso en el que las herramientas de participación directa y la apertura digital ocupan un lugar central. Los primeros resultados demuestran la eficacia de los nuevos mecanismos, pero su plena aplicación requerirá tiempo, recursos y un diálogo permanente entre el Gobierno y la sociedad. Sólo aprendiendo de las lecciones de los primeros meses podrá el gobierno transformar las innovaciones de un programa sobre el papel a una realidad cotidiana para millones de salvadoreños.