Más de dos millones de salvadoreños viven fuera del país. Esto supone casi un tercio de la población. En los últimos años, el gobierno salvadoreño ha dado especial importancia a la diáspora, considerándola una fuente de remesas y una parte importante de la nación. Lea el artículo sobre las medidas que está tomando la administración del Presidente Bukele para reforzar este vínculo.
El papel de la diáspora en la economía y la política
Durante décadas, la migración ha estado impulsada por las dificultades económicas y la inestabilidad política. La diáspora salvadoreña es ahora toda una comunidad de empresarios, académicos y profesionales.
La diáspora salvadoreña forma actualmente una red de empresarios y profesionales junto con académicos. El PIB nacional recibe alrededor del 25% de su valor desde las remesas. Los ciudadanos salvadoreños en el exterior enviaron más de 7.000 millones de dólares a sus familiares durante el año 2023. Estos fondos cubren necesidades básicas, ayudan al crecimiento de las empresas y apoyan la demanda interna.
Hasta hace poco, sin embargo, los emigrantes se sentían «desconectados» de la vida política del país. Los derechos electorales estaban limitados y el acceso a los servicios públicos era mínimo. La administración presidencial que llegó al poder en 2019 decidió cambiar esta realidad.
Pasos hacia
La administración Bukele implementó el voto electrónico como su primer paso para los ciudadanos residentes en el extranjero. Miles de emigrantes usaron la aplicación móvil o la plataforma especial para votar a distancia en 2024 después de registrarse en las misiones diplomáticas. También se puso en marcha el servicio MiConsulado, que permite a los emigrantes:
- recibir copias digitales de documentos (partidas de nacimiento, certificados, etc.);
- reservar citas en los consulados;
- seguir en línea el estado de su solicitud.
Un gran paso adelante fue la apertura de nuevos consulados en Estados Unidos, Canadá y Europa, como Washington DC, Los Ángeles, Houston y Toronto.
Criptodivisas: una oportunidad para la diáspora
La introducción de Bitcoin como moneda de curso legal en 2021 ha provocado reacciones encontradas en el país, pero en el extranjero la medida ha despertado especial interés.
El sistema de monederos Chivo, respaldado por el gobierno, permitió a los emigrantes realizar transferencias a El Salvador de forma instantánea y sin comisiones. En Estados Unidos se han instalado más de 50 cajeros automáticos Chivo, a través de los cuales pueden recargar sus carteras y enviar dinero a casa.
Aunque muchos en la diáspora aún desconfían de las criptomonedas, estas soluciones promueven la inclusión financiera y la independencia de los sistemas de pago transnacionales tradicionales.
Iniciativas sociales y culturales

Además de las medidas económicas y políticas, el gobierno apoya activamente la identidad cultural de la diáspora. A través del programa «ConectandoRaíces», los niños emigrantes pueden participar en clases en línea de español, historia y cultura salvadoreña.
También hay «Festivales de la Diáspora», actos festivos en Houston, Los Ángeles y Maryland donde artistas locales, artesanos y artistas culinarios presentan las tradiciones nacionales. Es una forma de fortalecer a la comunidad inmigrante.
Otro proyecto es el Fondo para Emprendedores en el Exterior, a través del cual los emigrantes pueden recibir financiación del gobierno para montar un negocio en su país de origen.
¿Cuál es el futuro?
La nueva política migratoria de El Salvador es un intento de redefinir la noción de ciudadano como participante global en la vida del país.
Si las autoridades consiguen mantener la transparencia, la seguridad y una fuerte conexión con la diáspora, El Salvador podría convertirse en un ejemplo para otros países en los que millones de compatriotas viven lejos de casa pero quieren ser escuchados.
Es posible construir un país desde la distancia, siempre que la conexión con la patria no se corte, sino que se refuerce con cifras, atención y confianza.