EL EVANGELIO EN MARCHA

Levantándonos del sueño

(ROMANOS 13:11-14)

Por: Rev. Julio Ruiz, Pastor

 

INTRODUCCIÓN: Este es un pasaje sorprendente. La forma como Pablo termina el capítulo nos revela una aplicación para un soldado cristiano, después de habernos hablado de las autoridades a quienes le debemos obediencia, respeto y honra. El primer asunto del cual se habla es acerca del uso del tiempo. Un análisis de los cuatro textos nos indica que somos llamados a conocer el tiempo. Pero no se trata de conocer las estaciones del año, sino las estaciones divinas. El tiempo para el hombre es el crono, de allí las nominaciones del llamado tiempo cronológico que se mide a través del reloj. Pero el tiempo de Dios es el Kairos, esto es un tiempo que no puede ser  contado por horas, días y años. Así, pues, Pablo no está hablándonos de pasar una noche de descanso o de desvelo. Lo primero que se nos dice es que ya es hora de levantarnos del sueño. No es tiempo de seguir en la cama. Además se nos exhorta que el día de nuestra salvación ahora está más cerca que nunca. De igual manera Pablo dice que la noche está avanzada, eso es una referencia al dominio de las tinieblas sobre este mundo. Y el otro aspecto acerca de ese tiempo es que el “día se acerca”. Por lo general tenemos en la vida los días de expectativa. La llegada de un bebé es un día anhelado. El día de finalizar las clases es un gran día para los niños. El día de casarse es un día de expectativa para los novios. Pero también hay días que no los deseamos, por ejemplo el que tiene que ver con alguna sentencia condenatoria, el de una noticia que cambiará todo en la vida, el día de la muerte… que nadie sabe cuándo llegará, pero llegará. De modo que el pedido del apóstol de levantarnos se justifica. No es tiempo para seguir durmiendo el sueño espiritual. La pregunta que formularemos hoy será por qué debemos levantarnos del sueño.

 

  1. PORQUE EL TIEMPO DE NUESTRA REDENCIÓN ESTÁ CERCANO
  2. Conociendo el tiempo v. 11. Nos hemos hecho expertos en conocer los tiempos. Hoy los indicadores que nos muestran acerca de lo que va suceder con el tiempo para el día o la semana son asuntos ya probados. Las distintas aplicaciones que nos ofrecen le ayudan al lector a ver cómo estará el tiempo para hoy. Así, pues, se conoce muy bien si lloverá o hará sol, si nevará o será un día muy frío, si va ocurrir algún tornado, huracán o algún otro fenómeno. Los satélites se convirtieron en nuestros guías. Pero al igual que en los tiempos de Jesús los hombres pudieran conocer las señales de los tiempos del crono, pero ignorar los tiempos divinos. Como los fariseos y saduceos que probaban al Señor pidiendo señales o milagros del cielo. Y en la respuesta del Maestro él los encaró diciéndoles que eran muy conocedores de los tiempos (Mt. 16:2-3) pero no de las señales del cielo que incluía la llegada su presencia.
  3. La hora ha llegado v. 11b. En la vida siempre tenemos una gran expectativa acerca de la frase “la hora ha llegado”. Y el no saber que viene detrás hace que esto sea más intrigante. Tenemos muchos acontecimientos donde algo o alguien nos llega y nos dice: “La hora ha llegado”. Es en efecto saber que ya no hay más tiempo. Tengo que pensar que cuando hablamos de esa hora en  nuestras vidas muchas cosas cambian. Imagínese por un momento el tener que inmigrar a otro país sin saber lo que le viene adelante. En relación a nuestra redención “la hora ha llegado”. Y no  se trata de una fecha puesta por los pronosticadores sino lo que la Biblia nos dice.  La segunda venida es la  más grande y bendita esperanza que tiene la iglesia de Cristo. Pablo registró esa esperanza  con estas palabras: “Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y del Salvador Jesucristo” (Tito 2:13).

 

  1. La salvación más cercana v. 11c. El sueño del cual Pablo habla acá no es una referencia al acto de llegar a la cama, tomar la almohada y comenzar a roncar, más bien es una metáfora vívida para un estado de estupor que es el opuesto a la disposición a hacer frente a una crisis. La salvación de la que se habla en este pasaje es una clara referencia al acto final de nuestra redención en la segunda venida. Esta es una clara referencia a la salvación final, lo que Pablo habla de la adopción que estamos esperando, “la redención de nuestro cuerpo” (8:23). La declaración más cercana no es una referencia a una venida  de manera inmediata. El asunto central de esto es el de  reconocer que para todo creyente cada día nos acerca más al gran día.

 

  1. PORQUE EL PODER DEL MAL ESTÁ MUY AVANZADO

 

  1. Hay una noche muy avanzada v. 12. Esta es una figura que nos ilustra al mundo de las tinieblas y el dominio de Satanás con el pecado. Todos nosotros sabemos que las noches más peligrosas de la vida son aquellas avanzadas, donde el sueño domina y donde reinan el miedo y el misterio. La noche avanzada es el tiempo para que aparezca todo aquello que intimida y es misterioso. En la noche más avanzada aparecen los animales más extraños en busca de su presa. En la noche más avanzada se dan los crímenes más horrendos, el pecado parece activarse en proporciones desbordante, la prostitución y la homosexualidad desarrollan su gran negocio.

 

  1. Hay que desechar las obras de las tinieblas v. 12b. Pablo da por sentado que las obras de las tinieblas son malas. Desechar es un verbo que tiene su sinónimo en hacer inútil a algo para que no funcione más. La idea es que ni siquiera sirva para el reciclaje. Otra palabra cercana sería deshacerse de algo que ya no sirve. Antes de venir a Cristo todos nosotros pertenecíamos al reino de las tinieblas y de allí fuimos traslados al reino del amado Cristo (Col. 1:13). Pero después de haber salido de las tinieblas fuimos creados en Cristo Jesús para buenas obras (Ef. 2:10). De esta manera la vida del creyente se mueve entre las malas obras en las que vivía y las nuevas obras que se le demanda ahora como parte de su nueva vida.

 

  1. Vestirse con las armas de luz v. 12c. Previo a vestirse hubo que quitarse la ropa usada durante la noche. Después de desechar las obras pecaminosas de las tinieblas debemos ponernos el vestido. ¿Cómo vestir el alma para su combate? Cuando Pablo menciona el asunto de las “armas de luz” sabía muy bien que los cristianos son soldados en conflicto que necesitan estar alertas y equipados para la batalla. La armadura que él describe en Efesios 6:10–17 y 1 Tesalonicenses 5:8 tiene que ver con esto. Observe que no es cualquier armadura que se pone el cristiano, es la armadura de la luz.

 

III.  PORQUE FUIMOS SALVADOS PARA ANDAR DE DÍA

 

1.No proveyendo para los deseos de la carne v. 14b. El versículo 13 pareciera describir lo que Pablo quiso decirnos cuando habló de las obras infructuosas de las tinieblas. Mire los seis pecados que menciona en este texto. Nada podía ser más descriptivo para hablarnos de lo que se hace en la oscuridad. El creyente ha sido llamado para no proveer a ninguno de estos deseos de la carne. Todos tienen que ver con los deseos y  el apetito de la carne. Vea la forma cómo son agrupamos y conectados por la preposición “y” como si fueran familia del mismo oficio. Es una manera muy gráfica para describir los llamados pecados de la carne de los que se supone fuimos liberados cuando salimos de las tinieblas.  En efecto eso era la vida del creyente antes de venir a Cristo. Por lo tanto el llamado ahora es andar “honestamente”. Esta palabra es un distintivo en este texto.

 

  1. Poniéndose el vestido de Cristo v. 14. En este texto hemos visto cómo Pablo utiliza las metáforas de la noche y el día, de las armas y ahora menciona la metáfora del vestido. Todo es presentado en la acción de dormir, despertarse y vestirse. Si nos ajustamos a la idea central del tema de levantarnos del sueño, llegamos a la conclusión que la vida cristiana demanda de un despertarse de esos estados que muchas veces son cómodos, conformistas y que paralizan la vida del creyente. En consecuencia, el llamado del apóstol es a despertar ya del sueño y luego vestirse, pero observe cómo es la vestimenta. La exhortación es a vestirse del Señor Jesucristo. Pablo nos dirá en la carta de Efesios 6 que como soldados del Señor nos pongamos la armadura de Dios. Sin embargo el planteamiento de este pasaje es a ponernos la auténtica vestimenta de un cristiano. Nosotros no tenemos otro vestido que ponernos sino el que tiene que ver con nuestro Señor. Vestirse de Cristo es ponerse su amor, su misericordia,  su compasión, su pasión por el perdido y su entrega por los hombres. No importa que vestido nos pongamos sino vestimos al hombre nuevo con el traje de Cristo. Cuando esto hacemos transitamos de día y no de noche. Estamos despiertos haciendo la voluntad del Señor.

 

CONCLUSIÓN: Hermanos, ¿estamos durmiendo bien? ¿Tienes tantos problemas que no te dejan dormir? ¿Hay alguna enfermedad que es la causa de tu insomnio? ¿Qué es lo que te roba la paz en tu merecido descanso? El asunto es que todos sabemos cuán importante y necesario es el sueño físico para poder desempeñarnos eficazmente, pero ¿sabía usted que la Biblia dice que el sueño espiritual puede ser sumamente peligroso (Mt. 25:5-13)? El apóstol Pablo escribió: “Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por lo tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios” (1 Tes. 5:5-6). Se ha dado cuenta que el creyente es el único que siempre se le pide que debe estar despierto. Este es el mensaje de las diez vírgenes, las prudentes y las insensatas. La pronta venida de Cristo es la razón principal por la que debemos estar despiertos. Mantengamos las lámparas con aceite y encendidas y no durmamos. Amén.

 

Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251- 6590 o escríbale a pastorjulioruiz55@gmail.com

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