EL EVANGELIO EN MARCHA

“Manejando su dinero con éxito”

PARTE I

El cristiano no debe amar el dinero

Lucas 12:16-21; 1 Timoteo 6:10

 

Por: Pastor Kléber Jiménez

 INTRODUCCIÓN

Muchas personas creen que la Biblia solo habla de espiritualidad y de la moralidad; pero muchos ignoran que tales convicciones, también tienen que ver con el uso del dinero. Y la Biblia es una guía completa, no solamente para los cristianos, sino para todo el mundo de cómo debemos usar el dinero de acuerdo a la verdad de Dios.

No piense que ahhh, ya vamos a hablar de dinero, porque solamente las iglesias piden dinero: NO. El propósito no es que ustedes den más dinero a la Iglesia.

El propósito de esta serie de mensajes es que usted entienda los principios divinos en cuanto al manejo del dinero, los cuales son de vital importancia para nosotros que nos decimos cristianos y deseamos tener una relación seria con El.

El Señor quiere que los suyos vivan una vida abundante: Juan 10:10; y que sean prosperados en todo, así como prosperan sus almas: 3 Juan 2.

Hubo un hombre que le pidió a su esposa, que el día que el muera, le pusiera en su ataúd, todo el dinero que había acumulado en su vida, por si acaso tuviera que comprar su entrada al cielo. La esposa accedió a hacerlo porque su esposo estaba grave en el hospital, al siguiente día,  ella depositó todo el dinero en el banco; luego de unos días, el esposo muere y ella cumpliendo la última voluntad del marido, hizo un cheque por toda la cantidad depositada y lo puso dentro del ataúd.

 

  1. ESTE HOMBRE ILUSTRA LA MANERA EN QUE UN NECIO PIENSA.
  2. El hombre quería más.

Los que aman el dinero, nunca se satisfacen, creen que no tienen suficiente; la adicción al dinero, es como la adicción a las drogas, a los juegos de azar, al cigarrillo, alcohol, etc.

Este hombre es una ilustración del hombre que nunca podrá obtener suficiente dinero para estar satisfecho; este hombre tenía más de lo que necesitaba, pero quería más.

 

  1. El hombre quería una vida holgada y de reposo.

Las comodidades y el confort de la vida, se habían convertido en su prioridad número uno. Nuestro Señor no está enseñando aquí en contra de un buen estilo de vida cómodo; ni tampoco está en contra de que tengamos una buena casa, un buen carro o que gustemos de buena ropa.

De hecho, podemos ver a través de la Biblia que algunos buenos y consagrados hijos de Dios, disfrutaban de riquezas; Abraham, etc.

Lo que Cristo está enseñando aquí, es que nunca debemos permitir que el dinero ni las cosas materiales se vuelvan un dios falso o que sean la prioridad número uno en nuestras vidas. No debemos vivir con el propósito de hacer dinero y usarlo egoístamente.

El dinero y las cosas materiales no deben convertirse en el combustible que hace mover el motor nuestras vidas. Muchas personas proclaman a los cuatro vientos que Dios es lo primero en su vida; pero del dicho al trecho hay mucho trecho. No es decirlo o gritarlo, es demostrarlo con acciones, y no un día a la semana; sino en nuestro diario vivir.

 

  1. El hombre quería seguridad.

 El creía en una falsa seguridad humana y no entendía lo que era la verdaderaseguridad. Él vivía para este mundo; la seguridad en este mundo, era su única meta.

 

  1. ESTE HOMBRE ILUSTRA LAS COSAS EN LAS QUE EL INSENSATO NUNCA PIENSA.

 

  1. No piensa en que todo le pertenece a Dios.

Observe lo egoísta que es: “pensaba dentro de sí, mis frutos, mis graneros, mis frutos, mis bienes, mi alma”.

La persona insensata o necia, no reconoce que todo lo que tiene o llegue a tener; negocios, casas, carros, joyas y aun su propia vida y alma, le pertenecen a Dios: Deuteronomio 10:14.

Sigamos el ejemplo de David, quien entendió este divino principio: Salmo 24:1. El hombre insensato, no reconoce que si ha prosperado, es solamente por el favor de Jehová; es porque a Él le ha placido; David y Salomón lo entendieron claramente: 2 Samuel 7:8-16; Eclesiastés 12:13.

 

  1. No piensa en reconocer, ni en honrar a Dios por lo que tiene.

La persona insensata de verdad cree que el título de propiedad está a su nombre. Antes que los hijos de Israel, entraran a poseer la tierra que fluye leche miel, Dios les advirtió a través de su siervo Moisés, de que no cayeran en este grande error e ingratitud de no reconocer que Jehová tu Dios es el que te da el poder para hacer las riquezas: Deuteronomio 8:11-18.

 

  1. No piensa en obedecer los mandamientos de Dios.

Recordemos que nuestro Señor Jesús, estaba refiriendo esta palabra a israelitas que supuestamente debían entender los mandamientos de Dios.

Pero la persona insensata desobedece los mandamientos de Dios, aunque los conoce, pero los niega a obedecer, porque Dios no es su prioridad: Deuteronomio 14: 22-28; Malaquías 3:8-10; Mateo 23:23.

 

  1. No piensa en dar a los demás.

Este hombre tenía más de lo que necesitaba; y ni por ningún momento se le cruzó por su mente ser generoso y dar parte de lo que tenía a los huérfanos, a las viudas o a los extranjeros como determinaba la ley de Dios: Deuteronomio 14:29. La acción de dar, no depende de lo que tengamos o no tengamos, depende de la actitud del corazón, tal como lo demuestran las Escrituras. La persona que no da cuando tiene poco, tampoco dará cuando tenga mucho.

 

  1. No piensa en que algún día va a morir.

El hombre insensato no piensa que su vida la tiene contada, y que tarde o temprano vamos a partir de este mundo para la eternidad. El insensato piensa en el presente y en el futuro inmediato; piensa en su comodidad presente y no en su destino futuro: “para muchos años”.

Muchos seres humanos, no entienden que lo único seguro que todos los seres humanos tenemos desde el día que nacemos, es que algún día vamos a morir. Y que la existencia en este mundo es tan diminuta, microscópica comparada con la eternidad.

 

  1. No piensa que nada puede llevarse de esta vida.

Todas las cosas materiales de este mundo, son pasajeras. El insensato no piensa que no traemos nada a este mundo, y nada nos llevamos de aquí: Job 1:21. Muchas veces las personas se afanan demasiado por las cosas materiales y se olvidan de vivir, se olvidan del verdadero propósito por la cual existimos.

 

CONCLUSIÓN:

Entendemos que es necesario trabajar para poder suplir las necesidades básicas de la vida. Y aun, si Dios nos permite prosperar y obtener riquezas; ese no debe ser, como hemos dicho, el combustible que mueva el motor de nuestras vidas, como el hombre que acumuló y pidió a su esposa que le ponga el dinero en su ataúd; sino que Dios lo permite con el propósito de bendecir a otros.

Enfoquémonos en lo eterno, no en lo terrenal, pasajero y superficial; sino aquello que trasciende más allá de este limitado mundo, en la eternidad ilimitada.

Escúchenos los Lunes 7:00 pm por Facebook: Kléber Jiménez

Información: 703-717-8608

 

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