DEPORTES

  Las vitrinas de Chivas han sumado su cuarta copa mexicana. En un duelo que se definió en los penaltis, el equipo rojiblanco venció (3)0- 0(1) a Monarcas Morelia, con una gran noche para el meta Miguel Jiménez, quien atajó tres tiros de los michoacanos. Durante el tiempo regular los de Guadalajara se lanzaron al ataque, aunque sin efectividad. Antes del fin del primer tiempo Ángel Zaldívar tuvo que salir del campo por una lesión en su tobillo izquierdo. La puntería estuvo alejada de su lado. Los Monarcas poco pudieron hacer al ataque bajo el control del rebaño.

 

 LA REVOLUCIÓN DE ALMEYDA

  El entrenador argentino del Guadalajara vuelve a alzar un título bajo su estrategia volcada al ataque. Matías Almeyda, entrenador de Chivas, vociferaba enérgicamente a sus jugadores. Les pedía que no dejaran de correr y se sumaran al ataque. Eran los últimos 10 minutos del juego y sus chicos no podían superar a unos estoicos Monarcas Morelia que aguantaron los ataques rojiblancos en la final de la Copa MX. El tiempo se les agotó y tuvieron que llevar el juego, de inmediato, a los penaltis.

Almeyda convocó a una plática espontánea con sus pupilos. Alistó a sus tiradores y se acercó con el meta Miguel Jiménez, el suplente en la liga. El entrenador argentino le dio un espaldarazo a su segundo portero durante todo el torneo de copa. Ya en los penaltis la cosa no comenzó nada bien luego de que su capitán, Carlos Salcido, erró el primer disparo. Allí entraron en acción los guantes de Jiménez. Atajó los tres penaltis siguientes para dejar noqueado al equipo de Michoacán. La pizarra final quedó en un 3-1 y un festejo,con todo y mariachi, de las Chivas.

El Guadalajara ganó su cuarta copa mexicana. En noviembre pasado la perdieron frente al Querétaro. Aquella noche no tuvieron la fortuna de los guantes de Miguel Jiménez, un portero de de 27 años que no ha debutado en la liga. Almeyda fue quien lo recuperó. El estratega también hizo lo mismo con un Carlos Fierro, extraviado en el juego ofensivo.

El proyecto Almeyda ha echado raíces. Llegó en septiembre de 2015 sin ninguna garantía de que su trabajo funcionaría en un club que ha contratado a 19 entrenadores desde la llegada del dueño Jorge Vergara. El argentino logró convencerle gracias a un estilo agresivo. Logró esquivar el descenso. En su paso como estratega ya colecciona dos copas: la que ganó frente a León en su primer año y la de ahora frente a Monarcas.

Los de Guadalajara dieron un concierto a su afición. Los remates, carentes de puntería, emocionaron a una tribuna ansiosa de gritar algún gol local. Los rojiblancos jugaban como consentidos desde sus tribunas. En la cancha no había otro comandante que Orbelín Pineda. Sus arrancadas desde la parte central le permitían llegar hasta la media luna rival. Un renacido Carlos Fierro también intentó probar su suerte con tiros lejanos, aunque con poco éxito ante un bien plantado guardameta Sebastián Sosa. (Con datos de El País)

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *